"La danza es un juego" es mi primer libro. Aquí incluyo una recopilación de los juegos que realizo en las clases de danza árabe para niñas, material didáctico, guías para improvisar y la codificación gráfica que creé para facilitar la enseñanza y memorización de los movimientos de la danza.
Un niño feliz también será un adulto feliz. Este pensamiento me llevó clase a clase a preparar juegos para enseñar los diferentes aspectos de la danza. Comprobé que para mí, es la herramienta más valiosa que tengo para transmitir conocimientos.
Al jugar aparecen asociaciones creativas que se pueden relacionar con los objetivos que queremos lograr en las alumnas. De esta manera facilitamos el aprendizaje mostrando varios caminos diferentes para que logren aprender lo que se propone.
Utilizamos esas experiencias que nos dieron seguridad para poder resolver, aprender en la clase o la vida diaria.
El juego es un instrumento para conocerse a uno mismo en una situación diferente y frente a ella, salir adelante. Lo que hará que en el futuro ésta sea una persona más segura.
Los simples juegos muchas veces ayudan a comprender cosas difíciles y al experimentarlas se fijan en nuestro aprendizaje de otro modo. No es lo mismo escuchar, ver, hacer. Las tres formas ayudan al aprendizaje, pero realmente haciendo es cuando lo aprendemos, cuando lo tomamos para nosotros mismos, lo hacemos nuestro. Nos sirve en especial para comprender aspectos culturales de las danzas que queremos transmitir. Somos más expresivos si disfrutamos de ser alguien diferente cada vez y nos ponemos en ese papel cuando interpretamos una danza.
Cuando se plantea un juego, el aprendizaje se torna más divertido, más rico y se logra un mayor disfrute. Disfrute de hacer bien las cosas, de hacerlas mal, de repetirlas y mejorarlas.
La danza en si misma debería plantearse como un juego divertido, pero muchas veces se torna vacío porque la alumna baila sin emoción, sin expresión, no sabe que expresar.
Este libro resulta una herramienta para profesores que quieran enseñar a bailar a través del juego. Propone un lugar creativo tanto para el alumno que vivencia las clases como para el profesor que las dicta.
La técnica de la danza no es lo que se discute acá, sino el juego como herramienta para enseñarla. Cada profesor enseñará la técnica que sabe. Lo que yo propongo es enseñarla por medio de juegos.



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